Sin duda, nuestros hijos vienen al mundo a explorar, superar retos, aprender, ver que prograsan, encontrar y desarrollar una pasión... Por eso parece fundamental apoyar a nuestros hijos para que descubran su mejor versión.

“Todos los niños poseen un potencial infinito, innato y desconocido. Todos y cada uno de ellos pueden convertirse en personas con mucho talento si cultivan su capacidad estudiando en su punto ideal. Por eso digo: ‘Inténtalo o nunca descubrirás tu verdadero potencial’”.

Estas palabras son de Toru Kumon, fundador del famoso método Kumon de aprendizaje autodidacta. Y es que, como nos dice también María Jesús Álava Reyes, “nuestros hijos nacen con todo el potencial para poderse desarrollar. Somos nosotros los adultos los que muchas veces frenamos ese desarrollo normal y lo hacemos por nuestros miedos. Sustituyamos ese miedo por confianza”.

También Toru Kumon habla de la confianza cuando señala que “no cabe evolucionar si pensamos que ya es suficiente. Debemos confiar en nuestro futuro yo. Darse cuenta de que somos imperfectos y tener disposición para luchar por una mejora” es una de las ideas clave para que todos nosotros, los adultos también, saquemos lo mejor de nosotros.

Sin duda, nuestros hijos vienen al mundo a explorar, superar retos, aprender, ver que progresan, encontrar y desarrollar una pasión… De hecho, se podría pensar que son necesidades inherentes a todo ser humano y que cuando satisfacemos esas necesidades sentimos bienestar, alegría por lo logrado, sentimos que vivimos una vida más plena. Por eso parece fundamental apoyar a nuestros hijos para que descubran su mejor versión

Claves para ayudarles a descubrir su mejor versión

  • Observar a nuestros hijos como seres especiales, únicos, con sus propios intereses y sus propios ritmos de aprendizaje. Y respetar ese carácter especial.
  • Confiar en su potencial y en sus ganas de desarrollarlo. No frenarlo con nuestros miedos y prejuicios.
  • Animar a nuestros hijos a superar retos, a ponerse a prueba y a entender el error como un aprendizaje. En realidad, nuestros hijos tienen ganas de desafiarse y ponerse retos, así que nuestro papel es más bien proporcionarles experiencias exigentes que les permitan sacar su mejor versión.
  • Fomentar que aprendan y piensen por sí mismos. Si les damos las respuestas nosotros tal vez dejarán de hacerse preguntas.
  • Ser ejemplo de autosuperación, de ganas de aprender, de ser nuestro mejor yo. Si nuestros hijos nos ven activos, con curiosidad por cosas nuevas y con ganas de superarnos, si no nos quedamos continuamente desganados en nuestra zona de confort, probablemente les inspiraremos para tener una vida más plena, más satisfactoria y más interesante. Y también les animaremos a contribuir de manera más significativa a la sociedad con todo su potencial.